¡Es un cambio de sociedad, imbécil!

El lunes 26 de noviembre he vivido muchos días en una sola jornada, pues transité, de alguna manera, del siglo XX al siglo XXI.

9:15. A primera hora de la mañana me he servido un plato fuerte para el desayuno; la inauguración del Foro Demos con un encuentro tête-à-tête entre la ex presidenta de Ecuador, Rosalía Arteaga, y el Presidente del Real Instituto El Cano, Emilio Lamo de Espinosa. Se plantearon cómo está el mundo. La primera reivindicando un lugar en el escenario global para Iberoamérica, al ser un foco de biodiversidad, y el segundo recordando la necesidad de comprender si fenómenos como el Brexit o la victoria de Trump son cisnes negros, nubarrones temporales, o si se trata más bien de una realidad estructural que se avecina. Pero ante todo recordó Lamo de Espinosa que hemos de aceptar que no vivimos en una sociedad de muchos cambios, sino en un cambio de sociedad. Silencio y algunos tweets.

 

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10:30. Un taxista me lleva de un extremo a otro de la ciudad y me cuenta que lleva en el mundo del taxi unos 10 años. Antes tenía un bar en Aluche al que puso el candado por la crisis. Luego compró una licencia porque pensaba que estaba recuperándose el sector, pero las nuevas licencias de vehículo con conductor les están machacando. La situación está mal y es hora, reconoce, de estar unidos y agruparse en un solo colectivo para buscar soluciones …”¡pero sin intereses políticos, ¡eh!, solo nosotros como autónomos!”. Le digo que yo también soy hijo de autónomos, que tengo mis orígenes en el mundo del pequeño comercio de los 70, y me despide con una sonrisa franca.

11:00. Entro a la celebración del aniversario del Comité español de Acnur. Identifico a personas a las que admiro y al estupendo equipo de esta organización. Sus aportaciones no me defraudan. Antonio Garrigues enfatiza el papel de la sociedad civil en el rumbo de un futuro inmediato, y recuerda que el problema de los refugiados es el gran asunto del momento –capaz de dividir o unir a una sociedad, de derribar gobiernos o de aupar a movimientos populistas-; y la actriz Elena Anaya, elegante en su presencia, aporta emociones a esta realidad. La llena de vida.

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Rosa María, la Calaf, subraya la necesidad de “construir una sociedad de opinión publica y no de emoción publica“. El futbolista Míchel agradece la participación de deportistas en estos foros por ser un ejemplo para cientos de adolescentes, y Fernando Savater explica que los jóvenes no tienen por qué se bondadosos –de hecho pueden ser malos en sí mismos-, dependiendo su bondad y espíritu cívico de quienes sean sus educadores y modelos educativos. Esto es algo natural puesto todo el mundo acaba, de una u otra forma, siendo educado. El problema es por quién y de qué forma.

Podría seguir allí mucho más tiempo, pero el programa del día es excesivo. Regreso al encuentro que se está celebrando en CaixaForum.

13.30. Demos es un encuentro nacional convocado por la Asociación Española de Fundaciones, una especie de paella mixta donde tan pronto puedes comprender el impacto de la filantropía, identificar los nuevos valores que se demandan a la economía o aproximarte a nuevas experiencias sensoriales en realidad virtual e impresión 3D. En aquellas sesiones, uno acepta que necesita ponerse al día si no quiere llegar tarde a algún nuevo lugar no identificado, pero también bajar a tierra al ver a Javier Fesser con parte de su equipo de “Campeones”. Un escenario tan diverso como contemporáneo en el que todos apuestan por el papel de la sociedad civil en la búsqueda de soluciones a los problemas actuales.

Demos 2018
Foto de grupo. Foro Demos 2018. Imagen: Asociación Española de Fundaciones

15.15. En la comida hablamos de la necesidad de aprender los fundamentos del Blockchain, que será el tema informático que nos ocupe en los próximos años. Ahora será fácil introducirse en estas inmensas bases de datos colectivas, pero si lo retrasamos será complejo. Siento la necesidad de la ética para vertebrar el mundo que se avecina.

20.00. A la salida del Foro, leo el mensaje iluminado: “¿Qué estás aportando al mundo?”, una cuestión siempre presente en todos los que creemos en el liderazgo social sin necesidad de tirar grandes cohetes, simplemente comprendiendo el impacto del comportamiento en nuestro pequeño mundo. Me gusta cuando recuerda Miguel Poveda que, cuando era un chaval, tenía claro que lo que quería era subirse “a un escenario, aunque me vean nada más que 10 personas”. La ejemplaridad ante los tuyos, en tu pequeño mundo, cuyo efecto recuerda la caída ordenada de las fichas del dominó.

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Foro Demos 2018. Imagen: Asociación Española de Fundaciones

Regreso al aeropuerto pensando en la tertulia ofrecida por los fundadores de GudWud, una empresa social capaz de fusionar madera + arte + locura. Tendrán un camino difícil, pero no tiene por qué ser imposible. Eso esperan.

21.15. Al entrar en la zona de salidas de la T-4 percibo que este excelente espacio arquitectónico, a última hora del día, parece un patio de vecinos en el que despedir el día con un bocata de ibérico, un MacWhopper o una ensalada antes de regresar a casa.

Desde una mesa del Rodilla observo a un puñado de personajes que destacan por la zona. Veo en una puerta de embarque a un ex presidente autonómico, rotundo, venido a senador. También a un ex rector que parece buscar su lugar y a un empresario de ideas claras que no acaba de ver eso de la sostenibilidad. Siento ecos del siglo XX.

22.30. Ya en el avión, la cortina que delimita la zona “business” sólo separa dos filas solitarias, ocupadas por dos o tres hombres, chinos. Unas pocas filas detrás de la cortina, identifico a una representación de políticos regionales. Me siento al lado de dos profesores universitarios con aspecto anónimo que regresan de presentar sus “papers” ante colegas y se ponen a corregir exámenes.

Pienso en #AsturiasPower, el Grupo que se ha abierto en LinkedIn y ya suma más de 1.500 asturianos de todos los sectores, con talento y buenas ideas – muchos migrantes forzados por todo el mundo- que apuestan por compartir conocimientos, experiencias e inquietudes como única manera de construir un futuro mejor. Pura sociedad civil, puro siglo XXI.

A la espera del despegue, abro el libro de “La España vacía” y subrayo algunas frases pero el sueño puede más que el lápiz…Dormito….y  me encuentro ante Bill Clinton en plena campaña electoral americana del 93, justo en el momento en que lanza a Bush padre su sentencia sobre el origen del problema del país: “Es la economía, ¡imbécil!”

Un mensaje del comandante sobre el aterrizaje me despierta y, en duermevela, creo ver en el pasillo a los auxiliares de vuelo que, levantando los brazos reclaman mi atención para darme una importante instrucción de vuelo: “No es una sociedad de cambios, ¡es un cambio de sociedad, imbécil!”

4 Comments

  1. Iba a emplear el término “envidio”, pero me parece no solo más correcto, sino ciertamente más exacto utilizar “admiro”.
    Admiro tu enorme capacidad de trabajo, y tu generosidad al dedicarlo a causas sociales y que pueden colaborar a hacer el mundo, al menos en lo micro, como a tí te gusta señalar, un poco mejor. Y admiro también, por supuesto, tu capacidad de expresión, tanto oral como escrita.
    Creo que a las personas que admiramos y son inteligentes hay que intentar imitarlas, por eso reconsidero tus palabras y no dejo que me caiga en saco roto eso del BlockChain, y seguiré las trayectorias de GudWud y #AsturiasPower.
    Gracias por tu blog, y por supuesto por tu ejemplo. Sois una fuente de estímulo.

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  2. Ahí estamos todos, Antonio, colgados entre el XX y el XXI y en ocasiones sin saber qué hacer porque no entendemos lo que pasa. No son cisnes negros, es la nueva sociedad, aunque muchos se resistan a creerlo. Por eso yo, y tú, nosotros, modestamente, también intentamos aportar algo a nuestro pequeño mundo, aunque solo vengan diez.
    He disfrutado leyendo tu entrada. Excelente. Y enhorabuena una vez más por tu trabajo, repleto de generosidad, ilusión e intensidad.

    Abrazos

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    1. ¡Ángel, muchas gracias por tu comentario! Vaya, ya sabes que yo tiendo al optimismo -es un rasgo de mi personalidad- y por ello quiero creer que la nueva sociedad que llegará estará más próxima al desarrollo sostenible que a la distopía. Pero de esto tendríamos tanto que hablar…
      Por el momento, aquí estamos para ir aportando en nuestro entorno, con todas sus luces y sombras, como bien sabes por tu lucha continua por la consolidación de la Sociología en nuestra región.

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